Una de las claves que me ha permitido dejar atrás el trastorno bipolar ha sido recordar. La ciencia sabe que recordar es una manera de aprender. Para no volver a sufrir los síntomas recordé muchas veces lo que me pasó en mi primera crisis psicótica, en mis tres depresiones y en mi manía. Todo lo peor estuvo concentrado en seis años muy duros. Intuyo que sin recordar también se puede salir, pero la vulnerabilidad a recaer puede ser mayor.
 
Aunque me costó llegar al origen de muchos de mis problemas, poco a poco logré darme cuenta de detalles muy importantes. Tengo muy claro algunos de los motivos por los que sufrí, y lo que tengo que hacer para no volver a sufrir. Mis depresiones tuvieron que ver con la falta de motivación y de ilusión. También con el miedo a no encontrar una salida a mi situación profesional y otros miedos relacionados con mis circunstancias. 
 
Mi brote psicótico, que tuvo algunas características de la manía, fue una explosión en la que una sorpresa repentina me disparó como un cohete. Recuerdo detalles importantes y en los detalles siempre están las lecciones. Intenta recordar tus detalles, puede ayudarte. 
 
Han pasado veinte años desde aquel brote psicótico. Cuatro años después, otra sorpresa empezó a tejer la telaraña de una idea psicótica que conseguí deshacer hace dos años. He necesitado dieciocho años para revertir la vulnerabilidad a la psicosis
 
Este año he mejorado mucho. Duermo mejor y estoy más tranquilo que nunca. Hago una vida casi normal y disfruto todo lo que puedo, que es mucho. Así seguiré. Mi ilusión de dar la vuelta a mi salud ya está cumplida. Veintidós años después de mi primera depresión.